Simón Bacamarte, genio insigne de la inteligencia americana, trae al pequeño pueblo de Itaguaí un saber muy europeo, amplio y profundo, sobre la locura y la cordura. Puesta en tierra brasileña, esa sabiduría comienza un curioso camino que termina volviéndola irreconocible: el hábitat americano la cuestiona, sus muchos cruces con los poderosos del pueblo y con el propio pueblo itaguayense la redibujan. Ser el médico de los locos y los desquiciados es un oficio doblemente sorprendente en América.