Morteros parece vivir bajo leyes propias: las inundaciones llegan sin explicación y lo cotidiano convive con imágenes insólitas. En ese entorno crece Vidria, una niña cuya imaginación transforma el mundo en un escenario de ataúdes que flotan, vacas apocalípticas y criaturas mutantes. A través de su mirada, la novela combina la realidad de una localidad argentina con una fantasía desbordada.
Con una voz exuberante y un tono que alterna humor, ternura y extrañeza, la narración acompaña a Vidria mientras intenta entender cómo vivir en el mundo. Sus escenas tienen la libertad de un sueño y, a veces, la inquietud de una pesadilla; los personajes y sucesos inesperados forman parte de un universo donde lo absurdo se integra en la vida diaria. Puede interesar a quienes disfrutan de historias de crecimiento con elementos fantásticos y una mirada lúdica sobre la infancia.