A la rana narval le ha salido un diente enorme que le impide sonreír sin vergüenza. Su mayor problema es que ama cantar, pero no puede unirse al coro por culpa de ese canino singular. Un día, el director de una orquesta la escucha en secreto y la invita a ser solista. Aunque ella confiesa su "defecto", el músico la anima: no es una rana cualquiera, es una rana-narval. Con su voz afinada y su colmillo seductor, causa sensación, se vuelve famosa y hasta viaja a la luna en una gira espacial.